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EL SACRAMENTO DEL MATRIMONIO
1.- IMPORTANCIA Y DIGNIDAD
"La Alianza matrimonial, por la
que el varón y la mujer constituyen entre sí un consorcio de
toda la vida, ordenado por su misma índole natural al bien
de los cónyuges y a la generación y educación de la prole,
fue elevada por Cristo nuestro Señor a la dignidad de
Sacramento entre bautizados".
"Por el sacramento del
Matrimonio, Dios llama a los esposos cristianos a participar
y manifestar el misterio de unión y amor fecundo de Cristo y
su Iglesia. La decisión libre y espontánea de los esposos
cristianos es respuesta en la Fe a esta llamada de Dios.
2.- PREPARACIÓN DE LOS
CONTRAYENTES
Casarse por la Iglesia, o en el Señor, es una auténtica
confesión de fe ante la comunidad cristiana reunida, que
exige de los novios una madurez en la misma fe, y que
necesita una adecuada preparación que se concreta hoy en la
realización de un cursillo de breve duración preparado por
el Párroco y un equipo de matrimonios. La línea básica de
este cursillo ha de ser la de presentar el Matrimonio en la
Biblia, en la doctrina de la Iglesia y en la Liturgia, y
cuando sea necesario y en virtud de la Ley de suplencia, se
deberán tratar otros temas complementarios que habrá que
encomendar a especialistas, como pueden ser antropología
sexual, psicología del amor, convivencia conyugal, aspectos
jurídicos, civiles y canónicos del matrimonio, procesos de
fecundidad ..., etc.
Otro aspecto que hay que tener
en cuenta, prepara con la debida antelación es lo
concerniente a la tramitación del expediente y la
documentación necesaria que hay que aportar en el Despacho
parroquial.
3.- LA CELEBRACIÓN LITÚRGICA
DEL MATRIMONIO
La
celebración del Rito en sí, debe ser preparada por los dos
contrayentes y el sacerdote que presidirá la celebración
pocos días antes de la boda
Existen dos rituales diferentes:
1- La
boda en el transcurso de la misa, durante la cual los
reunidos reciben la comunión.
2-
Independientemente de la misa, se comienza con la
introducción y la liturgia de la Palabra, prosiguiendo con
el ritual matrimonial y la bendición nupcial.
.El conjunto de los ritos, que constituyen la celebración
del matrimonio, está de tal manera ordenado entre sí, que va
conduciendo a los participantes y avivir y expresar toda la
riqueza del Matrimonio. Esos ritos son :
A)
Recibimiento o acogida : (Existen dos posibilidades)
Los esposos y los padrinos
entran en la Iglesia y se colocan de pie ante los asientos
preparados para ellos en un lugar visible. Entonces el
celebrante, una vez acomodada toda la asamblea saluda a los
esposos y a la comunidad haciéndoles saber que la Iglesia
comparte su alegría, preocupaciones y esperanzas.
El celebrante se dirige a la
entrada de la Iglesia, para recibir a los esposos, les
saluda y los acompaña hasta el lugar que han de ocupar.
B) Liturgia de la Palabra:
Con la escucha de las lecturas
de la Palabra de Dios, que han podido ser escogidas por los
esposos entre las que indica el Ritual, se expresa entonces
la importancia del matrimonio cristiano.
C) Celebración del Sacramento del Matrimonio.
A través del RITO DEL MATRIMONIO
y tras un escrutinio en el que los esposos manifiestan su
libertad, la decisión a amarse siempre y su disposición a
recibir los hijos, tiene lugar el CONSENTIMIENTO; Las
palabras por las que los esposos se unen en Alianza por el
Sacramento del Matrimonio. Este momento central de la
celebración ofrece tres fórmulas distintas para expresarlo
de los que los esposos pueden elegir la conveniente.
Posteriormente se entregan los anillos como signo de
fidelidad y si es costumbre puede realizarse el rito de la
entrega de las arras como signo de los bienes que van a
compartir.
D) La plegaria de oración por los esposos.
En ella el Sacerdote invoca la
bendición de Dios sobre la Alianza Matrimonial.
E) La celebración del Sacramento de la Eucaristía.
La Misa puede o no puede
celebrarse. La comunión Eucarística pone de relieve la
significación del matrimonio cristiano.
F) Despedida
Toda la celebración, la escucha
de los textos, la disposición interior, el cuidado exterior,
la ornamentación adecuada del templo, ha de ayudar a este
acto de vital importancia a que no pierda su verdadero y
profundo significado para los esposos y todos aquellos que
participan, no sólo social sino de vivencia de este misterio
cristiano.
4.- RITO DEL MATRIMONIO
Todos
se ponen de pie. Sería conveniente que los esposos
estuviesen colocados de tal modo que no diesen la espalda a
la asamblea.
Monición
El sacerdote se dirige a los esposos con estas palabras u
otras semejantes:
Habéis
venido aquí, hermanos, para que Dios garantice con su sello
vuestro amor, ante le pueblo de Dios aquí congregado y
presidido por su ministro.
Un día
fuisteis consagrados en el Bautismo; hoy, con un nuevo
sacramento, Cristo va a bendecir vuestro amor, y os
enriquecerá y os dará fuerza, para que os guardéis siempre
mutua fidelidad y os podáis cumplir siempre con vuestra
misión de casados. Por tanto, ante esta asamblea, os
pregunto sobre vuestra intención.
Escrutinio
El sacerdote pregunta a los esposos:
...
y..., ¿venís a contraer matrimonio sin ser coaccionados,
libre y voluntariamente?
Sí
venimos libremente. (u otra respuesta adecuada)
¿
Estáis decididos a amaros y respetaros mutuamente durante
toda la vida?
Sí
estamos decididos.
¿Estáis dispuestos a recibir de Dios responsable y
amorosamente los hijos, y a educarlos según la ley de Cristo
y de su Iglesia?
Sí,
estamos dispuestos. Si son dos o más parejas las que
celebran el matrimonio, el sacerdote pregunta por separado a
cada una de ellas.
Si los
esposos son de edad avanzada, o existiera otra razón, la
tercera pregunta puede omitirse.
Consentimiento
El sacerdote invita a los esposos a expresar su
consentimiento diciéndoles:
Así,
pues, ya que queréis contraer Santo Matrimonio, unid
vuestras manos, y manifestad vuestro consentimiento ante
Dios y su Iglesia.
1ª
Fórmula:
Los esposos unen su mano derecha y dicen:
El
esposo: Yo, ..., te quiero a ti..., como esposa y me
entrego a ti, y prometo serte fiel en las alegrías y en las
penas, en la salud y en la enfermedad, todos los días de mi
vida.
La
esposa: Yo, ..., te quiero a ti..., como esposo y me
entrego a ti, y prometo serte fiel en las alegrías y en las
penas, en la salud y en la enfermedad, todos los días de mi
vida.
2ª
Fórmula:
Los esposos unen su mano derecha y dicen:
El
esposo: ..., ¿quieres ser mi mujer?
La
esposa: Si, quiero.
La
esposa: ..., ¿quieres ser mi marido?
El
esposo: Si, quiero.
El
esposo: ..., yo te recibo como esposa y prometo amarte
fielmente durante toda mi vida.
La
esposa: ..., yo te recibo como esposo y prometo amarte
fielmente durante toda mi vida.
3ª
Fórmula:
Los esposos unen su mano derecha y responden a las preguntas
del sacerdote:
El
sacerdote. ..., ¿quieres recibir a ..., como esposa, y
prometes serle fiel en las alegrías y en las penas, en la
salud y en la enfermedad, y, así, amarla y respetarla todos
los días de tu vida?
El
esposo: Si, quiero.
El
sacerdote: ..., ¿quieres recibir a ..., como esposo, y
prometes serle fiel en las alegrías y en las penas, en la
salud y en la enfermedad, y, así, amarle y respetarle todos
los días de tu vida?
La
esposa: Si, quiero.
El
sacerdote prosigue diciendo:
El
señor, que hizo nacer entre vosotros el amor, confirme este
consentimiento mutuo, que habéis manifestado ante la
Iglesia. Lo que Dios ha unido, que no lo separe el hombre.
Aclamación de la asamblea
El sacerdote, a continuación, puede invitar a la asamblea
con estas palabras u otras semejantes:
Proclamemos la bondad de Dios para con estos hijos suyos.
La
asamblea responde:
Bendito sea Dios que les ha unido.
(¡Aleluya, aleluya¡)
También un solista puede cantar o proclamar la aclamación,
que después repite la asamblea.
Bendición y entrega de los anillos
El
sacerdote dice:
El
señor bendiga estos anillos que vais a entregaros uno al
otro en señal de amor y fidelidad.
Amén.
El
esposo pone el anillo a la esposa diciendo:
...,
recibe esta alianza en señal de mi amor y fidelidad a ti.
Si son
dos o más parejas, se imponen simultáneamente los anillos
sin decir nada.
Bendición y entrega de arras. /ad libitum)
Si es
costumbre entregar las arras (unas monedas), el sacerdote
dice:
Bendice, Señor estas arras, que pone ..., en manos de ..., y
derrama sobre ellos la abundancia de tus bienes.
El
esposo toma las arras y las entrega a la esposa diciéndole:
....,
recibe estas arras como prenda de la Bendición de Dios y
signo de los bienes que vamos a compartir.
Si
son dos o más parejas, la entrega de arras se hace
simultáneamente sin decir nada.
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